Hace unos días decía que la publicidad de la entonces candidata y ahora presidenta electa Cristina propugnaba eliminar a los periodistas como mediadores. Empecé a leer el libro "Propaganda K" de la periodista María O'Donnell y ya desde prólogo me da material para compartir. Cuenta la autora que la candidata contrató a una empresa para grabar el material audiovisual que les ofrecerían como única opción de difusión a los medios nacional. Continúa O'Donnell: "Las giras de instalación de la candidatura a la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner por el exterior siguieron la misma lógica. Viajó con un equipo de filmación, el único que pudo ingresar a sus actividades y el material llegó a los medios editado por el gobierno (llegaron a mandar imágenes mudas, sin audio). (...). 'Tenemos una política comunicacional diferente', dijo la senadora Kirchner cuando una periodista mexicana le preguntó por qué no recibía a la prensa argentina y sólo se sentaba a dialogor con extranjeros. (...) 'Hay algo muy autorreferencial en los periodistas... porque el mundo no pasa por ellos', se explayó y le contó que el matrimonio prefería 'el contacto directo con la gente'. Pero eliminar la pregunta convierte a la información en propaganda; y difundir propaganda, más o menos explícita, con financiamiento del Estado plantea condiciones desiguales para la competencia democrática en elecciones y afecta la calidad de la información que reciben los ciudadanos."
Luego, O'Donnell define con su claridad intelectual habitual: "No se trata de un problema gremial o de ego, sino de calidad de la democracia."
Lo que no puede permitírsele a la nueva jefa de hogar de la residencia de Olivos es pretender eliminar al periodismo, como evidentemente tanto le gustaría, porque si bien a veces pueden aparecer colegas que muestren más ego que ganas de informar, el periodista no es ni más ni menos que un intermediario absolutamente necesario entre la ciudadanía y los gobernantes. Y si este gobierno se siente agredido por la prensa pautada con la que contamos, caramba, qué tendrían que haber dicho los anteriores gobernantes, que claramente desde la apertura democrática de 1983 tuvieron más medios que cuestionaban sus gestiones.
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